Yo Tengo OTRO PUNTO de vista / 2mil11-12
Pastoral Juvenil (Vocacional) Mercedaria del Caribe
domingo, 27 de mayo de 2012
Somos una familia (Corito Chichigua)
Hoy sale a la venta el disco del Corito Chichigua, de nuestra parroquia. La producción musical se llama "Somos una familia". Tienen que hacerse con él, merece la pena. Pero para quien aún no pueda comprarlo, os enviamos un adelanto a través del siguiente video con la canción de promoción de dicho disco.
Esperamos que os guste:
miércoles, 23 de mayo de 2012
Celebrando la Vida por Freddy Ginebra Giudicelli
Ámame
“Ámame cuando menos me lo merezca que es cuando más lo necesito”.
La frase la escuché la otra mañana cuando asistí de presentador a un desayuno y un amigo que dedica su vida a salvar almas compartía sus vivencias.
De todo lo que dijo, y dijo muchas cosas interesantes, esta declaración me impresionó tanto que pensé en escribir sobre el tema.
Generalmente amamos a quienes responden a nuestros amores, a aquellos que nos caen bien, que siguen nuestra línea de pensamiento, al hijo meritorio que gana las mejores notas, al amigo servicial que siempre está a nuestra disposición, al socio amigo fiel y solidario, al familiar que lo tiene todo y que no nos molesta.
Amar es un ejercicio que implica dolor, así me lo enseñó una mujer con la cual tuve la dicha de conversar hace muchos años. Me lo dijo de una manera tan simple, tan sin espavientos que me estremeció.
No sé si lo he contado otras veces, no importa, la edad me da derecho a repetirme.
Estaba sentado a su lado en un camerino de Radio Televisión Dominicana.
-A ver- le pregunté sin saber que quizás esa pregunta podría cambiar mi vida. -Hasta dónde hay que dar? Es un peligro hacer preguntas a gente santa. Ella me mirá a los ojos y con una naturalidad desconcertante me dejó caer sin alterar ningún músculo de su cansado y arrugado rostro -Hay que dar hasta que duela- me contestó.
Al principio no entendí y ella pareció ver la perplejidad en mi cara pues añadió. -No lo que sobra, eso lo da cualquiera, es aquello que te cuesta trabajo, que te obliga al sacrificio-. Y no dijo más. Yo tampoco, pues había quedado sin palabras y apresado en la sabiduría de su declaración.
He descubierto a traves de los años que el verdadero amor cuesta, duele, obliga, libera, devuelve con creces, te acerca al gran amor, te descubre un universo al cual no tienes más manera de llegar a él que por este camino. Quien da y se entrega rompiendo con sus egoísmos, comienza a recorrer un camino que engrandece y nos hace crecer no solo como ser humano, sino, como ser divino.
Siempre he creído que Dios está dentro de cada uno de nosotros, que somos parte de Él, que cada ser humano tiene su cielo y su infierno dentro, y que cada uno es responsable de dejar que impere el reino que corresponde con nuestros actos.
Amar a aquel cuando menos se lo merece, es dar hasta que duela en su máxima expresión. Intento, les juro que lo intento. Hay días en que lo logro, otros me quedo en el intento. Esta fragilidad humana que me hace sentir tan imperfecto es un reto permanente.
Lo importante es intentarlo cada día, cada día, cada día.
Correo electrónico del autor: fginebra@estilos-dl.com
21/5 Evangelio y Vida por Fray Santiago Rodríguez, mercedario
Ascensiones humanas y divinas
En este domingo celebramos la Ascensión del Señor. Ese Jesús que predicó la Palabra de Dios, que anunció la Buena Noticia para la humanidad, después de aparecerse resucitado a los discípulos, se marcha al cielo para estar junto a Dios.
Ascensión significa subir, elevarse.
Y a raíz de eso, quiero contarles una pequeña anécdota que me ocurrió en esta semana: estando tomando un helado con algunas jóvenes del Grupo 5,13, una de las muchachas se acercó a mí con curiosidad y me dijo: “Padre, ¿qué es lo que tiene que hace un sacerdote para ser obispo? ¿y usted no quiere ser obispo?”. La miré, le sonreí y pasé a responderle directamente la segunda pregunta (que si yo quería ser obispo), porque la primera aunque sé qué es lo que hay que hacer para ser obispo prefería no decírselo a aquella joven para no inquietarla demasiado. Le dije que no, que yo no quería ser obispo, porque cuando uno se hace obispo pierde el anonimato, allá donde va se le conoce y no puede estar tan fácilmente entre el pueblo, por la calle, paseando, o disfrutando de un momento agradable con sus amigos sin que nadie le pare o le señale reconociéndolo como obispo. Cuando uno se hace obispo debe asistir a demasiados actos oficiales con gente muy importante, pero muy alejada del evangelio. A mí –seguí diciéndole a la joven- me gusta más la vida anónima que llevo, donde puedo salir tranquilo y estar a gusto compartiendo con la gente llana, humilde y sencilla del pueblo de Dios.
Vivimos en un mundo donde se valora mucho a los que ascienden en su puesto de trabajo, en su oficina, en su empresa, en la Iglesia. Parece que cuanto más arriba está uno, más importante es. Pero también hay que saber que cuanto más arriba está uno, mayor es el trompazo que se da contra el suelo cuando se cae.
Jesús asciende al cielo, pero no para estar por encima de nadie, sino a nuestro lado. Jesús se va, pero no nos deja. Sube al Padre, pero está junto a nosotros. Esa es la contradicción de Él: sube para bajar, asciende para descender, se va al cielo para estar en la tierra, se aleja para estar a nuestro lado.
Ojalá y todos aprendiéramos esa lección de Jesús y aspiráramos a tener puestos elevados en la sociedad, pero para servir más al pueblo. Y eso va dirigido especialmente a los candidatos que hoy aspiran subir a “lo más alto” de este país. El que salga Presidente, ¿buscará su propio ascenso o la promoción y ayuda al pueblo? –Lo iremos viendo.
Fuente: comomango.blogspot.com
lunes, 21 de mayo de 2012
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





Up.jpg)